sábado, 20 de marzo de 2010

Banda Sonora

Increíble como las melodías te transportan.
Nicodemus Farias dijo una vez que la música elevaba el alma, siendo lo mas cercano a lo divino.
Recuerdo haber llegado a mi casa riéndome de el.
Grande fue mi sorpresa cuando me toco ir al concierto de la Orquesta Sinfónica de Chile el año pasado y de un momento a otro me sorprendí llorando como una niña al escuchar cada nota de ese solo de violín, luego el conjunto de todos los instrumentos; cuerda, percusión, viento y de que manera me conmovió el piano…sublime combinación!

Tengo esta melodía en la cabeza, que realmente evoca algo en mi, pero todavía no se que es… se que me tiene que recordar un momento, pero no puedo descubrir qué es específicamente. Solo se que cada vez que la escucho me entrega un poco de paz, algo de confusión, y mucho de ansiedad por recordar… y luego nada… nada viene a mi cabeza… me quedo en blanco…

Diferente es con otras canciones, hay algunas que han calado tan profundamente mi alma que puedo recordar todo del momento en que la escuche por primera vez; ese momento cuando le di el peso tal vez no a lo que decía si no a lo que me hacia sentir.
O esas canciones que te llevan a tan lejos que te hacen descubrir cosas olvidadas.
Eso sucedió conmigo:
Tarde en la noche luego de los carnavales de Valpo de este año, íbamos caminando hacia la disco y un amigo comienza a cantar, dijo algo así como 5 palabras de la canción y mi mente se revolvió. Inmediatamente le dije por favor sigue cantando. Casi lo mato del susto con el grito que le di, y me dijo que era todo lo que sabia de la canción.
Cuando tuve la oportunidad de buscarla y escucharla completa me llevo a un momento cuando tenia 3 años, era de noche y mi Papá estaba bailando conmigo, puedo ver nítidamente la alfombra y las luces. También se que mi Mamá estaba cerca, casi la puedo escuchar cantar. Estaban contentos no se porque… Es una fracción de segundo lo que recuerdo, pero llego hondo en mi, casi como si de ese momento hubiese sabido que situaciones como esas no se repetirían mas.

Tengo además una canción que juro que no se como lo hace para estar siempre presente… es como mi banda sonora… la he escuchado llorando, discutiendo, riendo, jugando, pidiendo perdón, cruzando la calle, maldiciendo al mundo y burlándome de el, ha sonado cuando me baño, cuando me maquillo y cuando subo al metro. No se como lo hace… pero siempre esta… como recordándome que tengo un pasado, y que me espera un futuro…

Tengo esas canciones también que terminan haciéndome llorar, y esas que me dan energía para el día, las que me entregan mensajes subliminales que hago míos, y aquellas que se han transformado en himnos en momentos de la vida.

Y al final del día, cuando dejo correr la música de mi pc, solo si les doy permiso a las canciones, ellas me llevan al momento que quiera, donde quiera, con quien quiera y me susurran que todo estará mejor.



Seguire escuchando Chopin, esperando el momento en que me diga que es lo que debo recordar

jueves, 18 de marzo de 2010

Interesante!

Dos horas. Dos horas de mi vida intentando abrir el condenado blog. Todo mi esfuerzo por conseguir un nombre decente para publicar en Internet quedo reducido a “3dehielo”. Interesante nombre… pero ¡como odio el adjetivo interesante! Es que con eso no dices nada; ni bueno ni malo. Espero que quede grabado como bueno esta vez, porque quien no ha dicho: “a mi sírveme con 3 de hielo” nada que parte con esta frase puede terminar mal… bueno casi nada… no falta el que se engolosina con la frase y a la 8 vez que la dice en la noche ya perdió la memoria.
Esta referencia es la que temo, en verdad mi intención no es desperfilarme, menos ante un curso entero que en pocos días tendrá acceso a esto… es solo mi intento desesperado por abrir un blog.
Fuente de buenas ideas, cuna de copuchas, maldiciones gratuitas… quien sabe lo que le espera a mi humilde espacio.